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¿Y QUÉ PASA SI “QUIERO DEJARLO”?

A lo largo de la vida de un negocio o de una empresa, pueden plantearse situaciones que nos hagan pensar que ha llegado el momento “de dejarlo”. A pesar de lo que se pueda pensar algunas veces, existen múltiples alternativas que no únicamente pasan por cesar la actividad de nuestro negocio.

Ya sea por motivos económicos o personales, debemos tener en cuenta que, llegados a este punto, depende de las circunstancias de cada uno y no existen dos soluciones iguales.

Por ello, hemos planteado una pequeña guía para saber cuál puede ser la opción más adecuada para cada supuesto.

TENGO UN NEGOCIO Y QUIERO JUBILARME

Desde el año 2013, la Ley General de la Seguridad Social y, desde 2017, la Ley del Estatuto del Trabajador Autónomo, permiten compatibilizar el cobro del 50% o el 100% – si acreditamos que tenemos como mínimo un trabajador contratado – de la pensión de jubilación con el mantenimiento del negocio, a través de lo que se conoce como Jubilación Activa.

La ventaja en estos casos es que la persona jubilada ostenta la condición de pensionista a todos los efectos. También resulta muy interesante que únicamente se cotiza por incapacidad temporal (IT) y contingencias profesionales; además de la llamada “cotización de solidaridad”, que asciende a un 8%.

Sin embargo, se trata de una opción que solo resulta de aplicación a los trabajadores autónomos, y no a los autónomos societarios, que quedan excluidos de la Jubilación Activa.

Para optar a la Jubilación Activa, el solicitante debe reunir los siguientes requisitos.

– Haber llegado a la edad de jubilación.
– Haber alcanzado el 100% de la base reguladora para determinar la cuantía de la pensión de jubilación.

Por último, si nos encontramos en situación de Jubilación Activa, pero queremos cerrar definitivamente nuestro negocio, los trabajadores que tengamos contratados únicamente tendrán derecho a un mes de salario como indemnización (art. 41.1g Estatuto de los Trabajadores).

TENGO UNA EMPRESA Y QUIERO TRANSMITIR MIS PARTICIPACIONES SOCIALES A UN FAMILIAR

En este caso, nos podemos encontrar con dos opciones, según el momento en que queramos transmitir nuestras participaciones sociales:

A través de una donación: Si queremos transmitir nuestras participaciones a un familiar para que siga con nuestro negocio, podemos realizar una donación, ya sea reservándonos el usufructo de las participaciones o no.

La diferencia básica es que, en el primer caso, seguiremos manteniendo el derecho a percibir los dividendos que arroje la sociedad, pero dejaremos de ostentar el poder de decisión en la misma. Sin embargo, si simplemente donamos las participaciones, no tendremos derecho a percibir ningún beneficio.

Por otro lado, debemos tener en cuenta el coste fiscal que conlleva una donación, puesto que están sujetas al Impuesto de Sucesiones y Donaciones (ISD), así como siempre deben constar en escritura pública, de modo que deben realizarse ante Notario.

A través de testamento u otros títulos sucesorios: También nos podemos plantear transmitir las participaciones sociales de una sociedad a través de nuestro testamento. Las posibilidades resultan prácticamente infinitas, pudiendo imponer cargas a la persona que reciba las participaciones, por ejemplo.

También debemos tener en cuenta el coste fiscal de la sucesión, puesto que las herencias están sujetas al ISD. Por ello, recomendamos en estos casos contar con la ayuda de un abogado especializado en Derecho de Sucesiones para que no haya sorpresas.

TENGO UNA EMPRESA O NEGOCIO Y NO QUIERO OPTAR POR LA JUBILACIÓN ACTIVA NI QUIERO TRANSMITIRLA A UN FAMILIAR

Parece ser que si no existe nadie que pueda o quiera hacerse cargo de nuestro negocio o nuestra empresa, únicamente quede la opción de cerrar. Afortunadamente, no siempre es así.

Si nuestro negocio se encuentra en un buen momento, podemos pensar en venderlo o transmitirlo a través de otras vías, como puede ser el arrendamiento de industria.

Igualmente, si estamos pensando en “dejarlo”, por los motivos que sean, no siempre la única solución pasa por cerrar nuestro negocio, sino que podemos darle una segunda vida, ya sea contando con un apoyo en forma de pensión de jubilación bien dando un paso atrás, y encomendando la gestión y la titularidad de nuestro negocio a otra persona. 

Sonia Hernández (abogada) y David Cirera (abogado)

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