You are currently viewing CONCURSO DE ACREEDORES EN TIEMPOS DE COVID (I): CARACTERÍSTICAS BÁSICAS

CONCURSO DE ACREEDORES EN TIEMPOS DE COVID (I): CARACTERÍSTICAS BÁSICAS

Hoy nuestros compañeros Sonia y David abogados y colaboradores de Somhi nos sumergen dentro de una amarga realidad que nos deja La Covid-19. El impacto económico y las repercusiones financieras en las empresas según el Banco de España, estima que hasta un 10% de las empresas está abocado al cierre por la crisis. La salida para muchas de ellas será el concurso de acreedores que como explican en el artículo no tiene por qué suponer el fin de una empresa.

Gracias por este riguroso artículo que nos ayuda a entenderidentificar la situación y actuar en consecuencia.

Mucho ánimo y fuerza a todos.

Es evidente que, desde el 14 de marzo de 2020, con la declaración del Estado de Alarma debido a la situación de emergencia sanitaria derivada del COVID19, nuestras vidas han dado un giro de 180º en prácticamente todos los aspectos: social, familiar, económico…

Los cierres perimetrales, los toques de queda o los confinamientos de la población, así como la necesidad de adoptar medidas para prevenir el contagio han afectado también a nuestro negocio y, en gran medida a los ingresos que percibimos. En muchas ocasiones se llega hasta el punto de no poder hacer frente de los gastos de nuestro negocio. Por eso nos podemos plantear poner punto y final a nuestra aventura empresarial antes de que sea demasiado tarde y solicitar el concurso de acreedores.

Vamos a examinar a continuación los elementos básicos del concurso, para en otro artículo centrarnos en las distintas fases del concurso y, por último analizaremos las particularidades del concurso de acreedores “exprés” y la posibilidad de instar el concurso de acreedores para autónomos o incluso para particulares, el procedimiento conocido como “segunda oportunidad”.

EL CONCURSO DE ACREEDORES

Contrariamente a lo que se suele pensar, el concurso de acreedores no tiene por qué suponer el fin de una empresa, sino que es una herramienta más de las que tiene toda empresa para solucionar una situación económica de crisis extraordinaria que no cuenta con suficiente liquidez para cumplir con sus obligaciones. Instar un concurso de acreedores no tiene por qué suponer el fin de una empresa, sino simplemente un nuevo comienzo.

Por otro lado, la función del concurso es conseguir la satisfacción de la mayor cantidad de deudas posible y evitar que alguno de los acreedores pueda verse beneficiado en perjuicio de los demás.

QUIÉN PUEDE SOLICITAR EL CONCURSO

Pueden solicitar el concurso de acreedores tanto el deudor – es decir, la empresa, a través de su órgano de administración o liquidación, autónomo o persona particular – como cualquiera de sus acreedores. Más adelante haremos referencia a las particularidades de los concursos para personas físicas (autónomos y particulares).

A pesar de que pueda parecer una cuestión sin importancia, resulta vital que sea la propia empresa quien solicite el concurso, puesto que tal hecho influye en su posterior calificación.

También existe la posibilidad de que sea uno de los socios de la empresa el que solicite el concurso de acreedores.

En el caso de que quien solicite el concurso sea el deudor, no podemos olvidar lo hace de forma voluntaria en el momento en que tiene conocimiento de que no puede hacer frente a sus obligaciones.

Si el solicitante del concurso es alguno de los socios o acreedores, será el Juez quien conozca de la solicitud de concurso y decida si finalmente si lo tramita o no.

PLAZO PARA SU SOLICITUD

En el caso en que el concurso se solicite por el deudor, este tiene un plazo de dos meses desde que conoce o pueda conocer su estado de insolvencia. Se trata de un plazo que aconseja actuar con la mayor rapidez posible.

Así pues, en el momento en que la empresa prevé que en un plazo breve de tiempo ya no podrá hacer frente al pago de obligaciones tributarias, de la Seguridad Social o contractuales (arrendamiento de local, proveedores…), así como al abono de salarios o indemnizaciones, deberá solicitar el Concurso de Acreedores.

LA SOLICITUD DE CONCURSO DE ACREEDORES

En el supuesto de que sea el deudor quien inste la declaración del concurso, se debe iniciar el proceso mediante una solicitud firmada por Abogado y Procurador. Junto a esta solicitud, deben aportarse todos los documentos que se consideren necesarios para acreditar la existencia de una insolvencia inminente.

Paralelamente, el solicitante del concurso tiene la posibilidad de poner en conocimiento del Juzgado el inicio de negociaciones para refinanciar las deudas, o para obtener las adhesiones necesarias para la aprobación del convenio concursal. Durante este periodo de negociaciones, el deudor puede solicitar que el concurso no conste en ningún registro, de modo que podrá negociar sus deudas sin la “mancha” que de cara al acreedor supone encontrarse en situación de concurso.

Sin embargo, si transcurren tres meses desde la comunicación de inicio de las negociaciones, el deudor quedará obligado a solicitar la declaración de concurso en el siguiente mes hábil, independientemente de si ha conseguido un acuerdo de refinanciación o no.

En lo que respecta a la documentación que debe presentarse junto con la declaración de concurso, la Ley Concursal establece que es la siguiente:

  • Memoria de la historia económica y jurídica del deudor, en la que se indique la actividad o actividades a las que se ha dedicado durante los últimos tres años, y los establecimientos de que sea titular. También deberá hacer referencia a las causas que la han llevado a su estado de insolvencia y todas aquellas consideraciones que considere acerca de su viabilidad patrimonial. La memoria deberá incluir la identidad de los socios, la identidad de los administradores, directores generales, y auditores de cuentas.
  • Inventario de los bienes y derechos que integran el patrimonio del deudor. Se debe indicar su naturaleza, características, el lugar donde se encuentran, su valor de adquisición, su valor actual y, en caso de que estén inscritos en un registro público, su identificación registral. Asimismo, deben indicarse las cargas, gravámenes y derechos que les afecten.
  • Relación de acreedores por orden alfabético. Se debe expresar su identidad, domicilio y dirección electrónica de cada uno de ellos, así como la cuantía y el vencimiento de los créditos y las garantías reales y personales que puedan recaer sobre los mismos.
  • Relación de la plantilla de los trabajadores y la identidad de los que integren los órganos de representación de los trabajadores, si los hay.
  • Cuentas anuales y, si los hubiera, informes de gestión y de auditoría de los tres últimos ejercicios, con independencia de la aprobación de dichas cuentas.
  • Memoria de cambios significativos operados en el patrimonio desde las últimas cuentas anuales formuladas, aprobadas y depositadas.
  • Memoria de operaciones realizadas desde las últimas cuentas anuales formuladas, aprobadas y depositadas que excedan de la actividad habitual de la empresa.

EFECTOS DE LA DECLARACIÓN DEL CONCURSO

Una vez el Juzgado Mercantil correspondiente resuelve sobre la declaración del concurso, se producen una serie de efectos que debemos tener en cuenta.

Contenido del auto que declara el concurso:

  • El carácter del concurso, es decir, si el concurso es necesario o voluntario.
  • El nombramiento y facultades de los administradores concursales
  • Adopción de medidas cautelares, si las hay.
  • Llamamiento a los acreedores para que pongan en conocimiento de la administración concursal la existencia de créditos.
  • Publicidad del concurso.

Efectos en el deudor:

  • Restricción de facultades de administración. La regla general es que si el concurso tiene carácter voluntario, el deudor conserva todas sus facultades de administración sobre su patrimonio, aunque deberá contar con el consentimiento previo de los administradores concursales. Si el concurso es necesario, el deudor no podrá ejercer tales facultades. Si se infringen tales limitaciones, los contratos o actos realizados podrán ser anulados.
  • Imposición de residencia del deudor en la población de su domicilio o entrada y registro en su domicilio.
  • Imposición del deber de colaboración e información, que consiste en poner a disposición de la administración concursal los libros contables, así como cualquier otro libro, documento o registro relativo a la empresa concursada.

Sin embargo, la declaración del concurso no interrumpe la actividad del deudor, salvo que la inviabilidad económica fuera manifiesta, en cuyo caso se puede acordar el cierre total o parcial de la empresa – ya sea temporal o definitivo -.

Efectos en los acreedores:

  • Los créditos – salvo excepciones – quedan integrados en la “masa pasiva” del concurso.
  • No podrán iniciarse o continuarse ejecuciones de bienes o derechos que resulten necesarios para la continuidad de la actividad del deudor.
  • Prohibición de compensación de créditos y deudas.
  • Suspensión del devengo de intereses.
  • Interrupción de la prescripción para reclamar el cumplimiento de derechos y obligaciones.

Efectos sobre los contratos:

Los contratos no se ven afectados, por lo general, tras la declaración de concurso. Tanto es así que incluso las cláusulas que prevén la resolución del contrato si una de las partes es declarada en concurso de acreedores carecen de eficacia alguna.

Sin embargo, debido a la existencia de varios tipos de contratos – de trabajo, de arrendamiento, de crédito o préstamo, etc – es recomendable analizar los contratos suscritos por el deudor caso por caso.

PARTICULARIDADES DE LA SOLICITUD DE CONCURSO DE ACREEDORES Y COVID-19

Puesto que el número de concursos se ha visto incrementado debido a las numerosas restricciones adoptadas, el Gobierno acordó la adopción de medidas en relación al ámbito concursal.

Sin embargo, mediante la aprobación del Real Decreto-Ley 34/2020, de 17 de noviembre, de medidas urgentes de apoyo a la insolvencia empresarial y al sector energético, y en materia tributaria también se aprobó la prórroga de estas medidas hasta el próximo 14 de marzo de 2021.

Las medidas aprobadas hacen referencia a la solicitud de concurso como a la posibilidad de que el deudor incumpla el convenio concursal:

En relación a la solicitud de concurso:

  • El deudor no tiene obligación de solicitar la declaración de concurso hasta el día 14 de marzo de 2021.
  • No se admitirán a trámite solicitudes de concurso necesario – concursos solicitados por acreedores o socios – presentadas desde el 14 de marzo de 2020 hasta el 14 de marzo de 2021. Incluso si se hubiera presentado una solicitud de concurso voluntario con posterioridad a la solicitud de concurso necesario, ésta se admitirá con carácter preferente.

En relación al incumplimiento del acuerdo de refinanciación:

  • El juez debe dar traslado al concursado de todas las solicitudes de declaración de incumplimiento del acuerdo de refinanciación que presenten los acreedores hasta el 31 de enero de 2021, pero no las podrá admitir a trámite hasta que transcurra un mes desde esa fecha. Durante ese plazo el concursado puede poner en conocimiento del juzgado que ha iniciado o pretende iniciar negociaciones con los acreedores para modificar el acuerdo o alcanzar otro nuevo. Si en un plazo de tres meses no se ha producido el acuerdo, el Juez deberá admitir a trámite las solicitudes.

En relación al incumplimiento del convenio concursal:

  • El juez debe dar traslado al concursado de todas las solicitudes de declaración de incumplimiento del convenio que presenten los acreedores hasta el 31 de enero de 2021, pero no las podrá admitir a trámite hasta que transcurran tres meses desde esa fecha. Durante ese plazo el concursado puede presentar una propuesta de modificación del convenio, que se tramitará con carácter prioritario.
  • Si la solicitud de declaración del incumplimiento se ha admitido a trámite, se suspenderá la tramitación del procedimiento por un plazo de tres meses, durante el cual el concursado puede presentar una propuesta de modificación del convenio, que se tramitará con carácter prioritario.

En próximos artículos haremos un breve análisis de las distintas fases del concurso, a la posibilidad de instar el concurso “exprés” y a la segunda oportunidad, mecanismo previsto para aquellos autónomos y personas físicas que no pueden hacer frente a sus deudas.

FASES DEL CONCURSO DE ACREEDORES

 1.      Fase común

2.      Fase de convenio

3.      Fase de liquidación

4.      Fase de calificación: concurso fortuito y concurso culpable

Som-hi doncs?

Sonia Hernandez y  David Cirera

Especialistas en Derecho Civil, Mercantil y Financiero y colaboradores de Somhi Consulting. 

Próximos artículos relacionados con este tema: 

EL CONCURSO EXPRÉS.

LA  ALTERNATIVA PARA LOS AUTÓNOMOS: SEGUNDA OPORTUNIDAD

somhi consulting